lunes, 9 de enero de 2012

4:30 AM


- ¿Qué es lo que me pides?- dijo él tras una pausa.

Ella vaciló unos segundos y después contestó.

- Que te impliques.

- Bien, ¿algo más?

- Quiero que me seas sincero y fiel. - se quedó pensativa por un instante- que tengas paciencia, pues mi inseguridad me ciega a veces, pero estoy intentando mejorarlo.

Él rió.

- ¿Algo más?

- Quiero que seas feliz, aunque me encargaré de ello personalmente.

- Eso me gusta- rió- ¿más?

- Que...¿me quieras?

- De acuerdo- rió.

Ella rió con él y después preguntó: ¿y tu que me pides a mí?

- Que confíes en mí, pues siempre te seré fiel. Quiero tiempo, quiero luna, quiero sol, quiero todo de ti. Lo bueno y lo malo.

- ¿Quieres tiempo?- preguntó sin comprender.

- Tiempo a solas, tiempo con amigos...pasar tiempo contigo.

- Ah...-ella empezó a notar cómo sus mejillas empezaban a ruborizarse.

-Quiero que me quieras mucho.

Ella sonrió. Después de una pausa él continuó.

-Quiero...-titubeó.

- ¿Sí?

- Te quiero a ti. -dijo con una sonrisa.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Miedo


No he podido dormir esta noche. Una especie de miedo se apoderó de mí hasta el amanecer. Lo peor es que continúa acechándome mientras escribo estas palabras. Se apoya sobre mi espalda, cargando todo el peso sobre mí, haciéndose notar. Tanto es así que me asfixia. Respiro hondo, pero ese miedo se queda anclado en mis pulmones y respiro con dificultad. No puedo librarme de él, intento estar tranquila pero noto como empiezo a desesperarme. Intento pensar y hacer algo, pero no puedo hacer nada. Todo lo que haga será en vano. Solo me queda esperar, esperar a que pueda convivir con él y así se transforme en parte de mí. Muchos pensarán que debería afrontarlo, pero cuando no es cosa de uno solo, es imposible hacerlo. El propio miedo no te deja. Paralizada, esperaré a que el tiempo sea el que decida el resultado de todo esto. De lo que si me he dado cuenta es de que este miedo era el que llevaba años intentando que no me alcanzase, gracias a los muros que había construido con esfuerzo. Ahora no hay resto de esos muros, no hay nada. Nada ni nadie.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Nuevo curso

Después de la vuelta a la realidad, he empezado lo que será un año intenso (si no lo fueron los anteriores jaja). Se nota que este año empieza la especialización y las asignaturas son más interesantes. No tengo planes próximos y tampoco me hacen falta. Sigo todavía con el sabor de Londres en la boca, (siento no haber contado nada en especial, pero es que la pereza puede conmigo) así que ahora me concentrare en el presente, que no es poco.

Algo a destacar es que voy a participar en un concurso literario. El primero de muchos, espero. ¡Deseadme suerte!


domingo, 4 de septiembre de 2011

Highgate


Cementerio de Highgate en Londres.

viernes, 5 de agosto de 2011

London


London is magic.

martes, 26 de julio de 2011

Parce que moi je rêve, moi je ne le puis pas


Frase que repite el pequeño Léolo, protagonista de la película de mismo nombre dirigida por Jean-Cleaude Lauzon.

Leólo es la historia de una lucha constante. Un niño contra el mundo que le rodea. Refugiarse en los sueños es la clave para no dejarse llevar por la locura. La recomiendo encarecidamente.

La frase pertenece al libro L'Avalée des avalés del escritor Réjean Ducharme, del cual próximamente postearé un fragmento. Sin duda tengo que hacerme con este libro, pronto.




domingo, 3 de julio de 2011

El hacedor

Cogí “El hacedor” de Borges y me dirigí hacia el mostrador donde estaba la bibliotecaria hablando con una mujer de unos 50 años de origen argentino. Esperé a que me atendiera mientras ojeaba los libros de alrededor y sin querer queriendo escuché la conversación que mantenían:

- Y con mi marido es imposible dormir, es bajito y se retuerce de una manera…

- Suele pasar jaja

- Sí pero muchas veces, me quedo observando cómo duerme…

- Porque es feliz, está relajado, no piensa en nada…

- Exacto, cuanto más vacíos, más felices somos…

En ese momento tendió la mano para que le diese el libro. La bibliotecaria me miró y me dijo:

- Por eso, no cojas más libros, que así no podrás ser feliz

A lo que le respondí, con una sonrisa:

- Pídame cualquier otra cosa pero no me pida que deje de leer, aun así sacrifique la felicidad

La mujer observó el libro.

- Y aún encima Borges, te comerá el tarro

- Al contrario, al contrario – le respondí.

Parecen curiosas las conversaciones que una se puede encontrar, reflexiones entre mujeres que no se conocen, sobre temas tan interesantes… sin duda nunca dejo de sorprenderme.